El primer calor verdadero del año siempre sorprende. Y a diferencia de nosotros, un perro no suda: su único sistema de enfriamiento es el jadeo. Por encima de unos 28 °C —a veces a partir de 20 °C para las razas de hocico corto— se satura rápidamente. Saber leer las primeras señales a menudo evita una emergencia.
Las 7 señales de un golpe de calor en perros
- Jadeo intenso y ruidoso, que no se calma con el reposo.
- Lengua muy roja y dilatada, a veces colgando.
- Salivación excesiva, baba espesa.
- Agitación que da paso a un abatimiento repentino.
- Marcha tambaleante, pérdida de equilibrio.
- Encías de color rojo oscuro o, por el contrario, muy pálidas.
- Vómitos o diarrea, a veces temblores.
Qué hacer de inmediato
Si detecta estas señales, actúe sin demora:
- Coloque a su perro a la sombra, en un lugar fresco y ventilado.
- Ofrézcale agua fresca (nunca helada) para beber, sin forzarlo.
- Humedezca progresivamente las patas, el vientre y la ingle con agua tibia —no fría, para evitar el choque térmico.
- Ventile (ventilador, corriente de aire).
- En caso de señal grave, contacte a un veterinario de urgencia: el golpe de calor es una urgencia vital.
El verdadero desafío: el calor diario
El golpe de calor agudo sigue siendo raro. Lo que más desgasta a un perro es la carga térmica crónica: esas decenas de días templados en los que su cuerpo lucha en silencio, sin alertar. Ofrecerle permanentemente una superficie fresca donde descansar lo cambia todo.
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